Tu práctica espiritual y mágica: comienza por el lenguaje. Vigila y cuida tus pensamientos, emociones y palabras, porque ellos guían tus acciones presentes y futuras.
Pon atención a las palabras que usas al orar, intencionar y decretar. Cada palabra tiene un significado y poder específico que va tejiendo realidad.
Tanto en tu vida diaria como en tus rituales: dale a la palabra y el lenguaje el poder creador de realidad que realmente tienen. Úsalos con respeto, sabiduria, responsabilidad y amor incondicional.
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