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miércoles, 27 de agosto de 2025

Sagrada colaboración

 


La energía femenina y masculina no están en conflicto.
En la naturaleza, las energías femenina y masculina están en colaboración y balance.
Su conflicto sólo existe en el discurso humano.

Trascender los discursos y sintonizarse con la naturaleza es fundamental para conectar con el sagrado femenino y masculino. Con las energías sagradas, naturales y universales manifestadas como lo femenino y masculino, la luna y el sol, la noche y el día, el agua y el fuego, la tierra y el aire.

Abandonar los discursos que separan es una tarea difícil, porque hemos construido nuestra identidad individual en base a ellos. Defender a un grupo y atacar a otro. Pertenecer al mejor grupo. 
Competir. Aplastar. Rechazar. Someter. Ganar.

Sintonizarse con la colaboración es abandonar los discursos de separación.
Sintonizarse con las energías sagradas femenina y masculina es abandonar los discursos de separación.




viernes, 1 de agosto de 2025

Vínculo con el padre y sanación


Padre presente
padre protector
padre solar
energía activa


Padre que nos hereda fuerza, energía, valentía y sabiduría
Padre que nos enseña a atrevernos, luchar y pelear nuestras propias batallas.

El padre nos protege desde la distancia mientras hacemos nuestro propio camino en el mundo. 
El padre nos suelta, nos enseña a volar y lo hacemos con confianza al saber que estará ahí para nosotros si caemos. El padre no evita la caída, pero nos acompaña para levantarnos y ponernos de pie.

Este es tu aprendizaje, tu fuerza, tu autodisciplina, tu batalla personal.
Este es el mundo en que vencerás tus debilidades y te conquistarás a ti mismo, 
reinarás sobre tu propia mente, fortalecerás tu voluntad y encontrarás tu propósito. 





La ausencia del padre
el padre que abandona
el padre que se desvincula
alimenta una fractura interna: la rabia de no ser merecedores de su presencia.
Nace la ira, el rechazo del padre y la desconexión con el sagrado masculino.
No tengo mi escudo, el mundo me parece violento, 
tengo dificultades para atreverme a conquistar mis metas. 
Salto de un proyecto a otro, no concreto, no finalizo. 
Me frustro en un ciclo de comenzar sin terminar algo. 
No me siento suficiente. 
Hay mucho aire en mi cabeza: muchas frases que me dicen que no puedo lograrlo. 
No tengo fuerza para finalizar mis batallas. 
Mi fuego es débil. 
Me alejo del sol.


Sanar al padre es reconectarse con la energía del sagrado masculino.
Cultivar tu sabiduría a través de la meditación y la mente abierta y reflexiva.
Cultivar la fuerza a través de la autodisciplina y la valentía para atreverse a salir al mundo.
Pero primero debes conocerte... 
Conéctate con tus dones, 
conecta tus dones a tu vocación 
y pon tu vocación al servicio del mundo a través de tu trabajo diario. 
Este es tu propósito 
y desde ahí se alimenta tu sabiduría (aire) y tu fuerza de voluntad (fuego). 
Esta es tu herencia solar. 


 

Sanación emocional y vínculo con la madre

 



Trabajamos desde conceptos universales y arquetipos que cada uno de nosotros irá adaptando a su propio ser. 

Hablamos de la Diosa, la gran señora, la madre espiritual de todos los seres, para referirnos a la representación de la energía femenina contenedora, sanadora, maternal, intuitiva, emocional y material que trabajamos a través de los elementos agua (emoción) y tierra (cuerpo y materia) de nuestro altar casero.

Agua es la emoción, es la copa de nuestro altar, es el útero, es la sanación emocional, la ternura, la compasión, el amor incondicional, la autoestima positiva,  la gratitud y la alegría de vivir.

Tierra es el cuerpo y la materia, en nuestro altar es el pentáculo, las flores, los frutos, las semillas, los cuarzos. Tierra es la sanación física y la salud, la fertilidad, la belleza, la abundancia, la capacidad de multiplicar, el disfrutar los placeres de la vida sin caer en los excesos y adicciones. Tierra es el vínculo saludable y de cuidado de nuestro cuerpo.

De nuestra madre terrenal heredamos:
- La abundancia y capacidad de multiplicar la materia
- La gratitud por estar vivos y la alegría de vivir
- Una autoimagen y autoestima positiva
- La calidez para amar
- El don de sanarnos a nosotros mismos y a otros
- El habitar el hogar desde la calma, la paz, la calidez y el refugio 
- La nutrición y relación saludable con los alimentos
- El habitar mi cuerpo desde un placer por la vida y moderación en donde puedo disfrutar sin caer en excesos ni adicciones. 
- El aprender a refugiarnos en la soledad y la calma cuando necesitamos descanso.

Esto no se trata de asignar culpas. Si no de entender como se heredan y traspasan de generación en generación discursos, creencias y prácticas familiares limitantes. Ejemplos de creencias limitantes:
- "Si estás sentado en paz, haciendo nada: estás perdiendo el tiempo".
- "No necesito a un hombre para ser feliz: yo puedo sola".
- "Yo no busco amor, no necesito amor, no tengo tiempo para eso".
- "Todos los hombres son iguales". 
- "Yo soy una mujer fuerte y no necesito ayuda"
- "Aprendí a no llorar porque eso no soluciona nada"
- "Llorar es una señal de debilidad y no necesito que mis hijos me vean así".
- "Yo a mis hijos les doy todo lo que necesitan, tienen techo, casa, comida. Eso es lo que más importa. Es más vital trabajar porque ellos no se pueden comer un abrazo".
- "No eres suficiente, no haces nada bien, no creo que vayas a lograrlo"
- "La vida es una tragedia, es tan injusta, si no pasa una cosa, pasa otra".
- "En esta casa siempre falta. La plata se nos hace nada"
- "El sexo es tan sucio. No hablemos de eso"
- "Esconde tu cuerpo. Ten pudor y vergüenza"
- "Que va a decir la gente"
- "No creo que seas capaz de hacerlo o lograrlo"

Crecemos en un hogar que está definido por una cultura familiar que tiene: prejuicios y creencias basados en experiencias dolorosas. Muchas veces las adoptamos creyendo que son verdades incuestionables.  Así las vamos heredando, traspasando, entregando a quienes amamos sin darnos cuenta. Hemos crecido y nos hemos formado en ellas y por eso: nos parecen normales. Las declaraciones diarias de nuestros padres son hechos que van configurando la vida en el hogar y que van promoviendo carencia o abundancia, gratitud o insatisfacción, sanación o dolor, amor cálido o fría distancia. Como niños simplemente asumimos que así es la vida. Es cuando crecemos que nos damos cuenta que habían discursos familiares que estaban errados y que debemos superar. Nuestra felicidad depende de solar y liberarnos de discursos limitantes que no nos dejan desarrollar nuestro potencial.

Nuevamente entendamos: no se trata de asignar culpas a nuestros padres y abuelos. Sino de entender que hay redes de sentido que se tejen en familia y se heredan como cultura familiar. A cada generación le toca resignificar y volver a entender procesos desde otros significados más sanos y actuales. No es fácil porque requiere distancia y convertirse temporalmente en una oveja negra que toma un camino diferente al promovido por la tradición familiar. Pero el tiempo da la razón: porque desbloqueas abundancia, sanación, paz, alegría, y eres una prueba vida de decisiones saludables. Al final: es tu propia vida la que será el testimonio de tu sanación, autoconocimiento y libertad. Ni siquiera tienes que discutir para defender tus elecciones ni postura. Discutir es sólo una fuga de energía que necesitas para sanar y crear la vida plena que mereces. 

Cuando te encuentres en una situación de insatisfacción, carencia, dolor emocional o desconexión con tu cuerpo y sus necesidades: recuerda tu infancia. ¿te enseñó tu madre sobre gratitud, abundancia, a amarte a ti mismo, a aceptar lo sagrado y hermoso de tu cuerpo e imagen, a alimentarte desde lo saludable y nutritivo? Es la madre la que nos traspasa estas capacidades a través de la forma en que ella habita en la familia y el hogar. La madre es el amor y sanación en acción. Cuando esto ha fallado el origen no es tu madre sino que su crianza, la crianza de tu abuela, la de tu bisabuela. En algún momento en tu linaje femenino se levanto desde el dolor una mujer fuerte, distante y fría que debió sobrevivir a lo imposible. El costo de sobrevivir fue el hielo de la emoción y la desconexión con el cuerpo. Ahí  hay una historia de dolor profundo, tan grande, que traspasó generaciones. No se trata de culpas. Nunca se trata de los culpables sino del dolor que fractura y separa. Eso es lo que sanamos. La sensación de separación, de soledad, de abandono, la negligencia, el hambre, el frío, la violencia, el sin sentido de vivir, al desconexión total hacia los demás y el universo. En algún momento una mujer vivió el máximo abandono y desprotección y habitó en el rechazo hacia el sagrado masculino: el padre que la abandonó, el marido que la maltrató, el hermano que la estafó, el hijo que se alejó. Es un conflicto con lo masculino que se va reproduciendo desde su mismo discurso. "No. No todos los hombres son iguales, pero tu definición sobre los hombres si afecta el tipo de hombres a los que atraes". 
Y no. No quiere decir eres culpable de elegir un marido traicionero. Quiere decir que a través de tu relación de pareja trataste de sanar el abandono de tu padre buscando un hombre con características similares. Es un proceso emocional en que se busca reparación en la repetición. Pero donde tenemos los mismos resultados: el habitar el abandono y validar la hipótesis de que "Todos los hombres son iguales".

Sanar a la madre es sanar también la definición de lo masculino.
Femenino y masculino no están en oposición, sino en complemento y colaboración.
Son energías sagradas que se potencian de forma natural. 
Pero necesitamos sanar y conocernos a nosotros mismos para habitar el sagrado femenino y sagrado masculino desde su plenitud. 

domingo, 13 de julio de 2025

El bien y el mal

 


No vamos a reescribir esta historia, sino a reinterpretarla.
En esta historia hay un Jardín del Edén, un árbol, una manzana, una serpiente, Adán y Eva.

  • El Jardín del Edén es el habitar desde la unidad de la sagrada Red que a todos nos une. Una red caracterizada por la unidad, la pertenencia, la mutua influencia y la permanente transformación. 
  • Adán y Eva es la emergencia de la primera separación entre el yo y el otro (yo/otro) y entre lo femenino y masculino (femenino/masculino)
  • Adán es el yo, Eva es "el otro" de Adán, la serpiente es el ego que refuerza la identidad y separación: "yo soy yo". 
  • El árbol es el lenguaje dualista que separa y opone creando: bien/mal, femenino/masculino, humanidad/Divinidad, naturaleza/humanidad cielo/infierno, amigos/enemigos, luz/oscuridad, profano/sagrado, mundano/divino, materia/espíritu, verdad/mentira, día/noche, mente/cuerpo, razón/emoción, entre otros.
  • La manzana es el libre albedrío y la posibilidad de elegir habitar en sintonía y unidad con la Red o separado de ella.
  • Morder la manzana es habitar en la separación, en la fragmentación y el dualismo.
  • El pecado original es la culpa de haber olvidado la unidad y el habitar en Red. Es el dolor de la separación y el vivir en un abandono que heredamos al dejar nuestro hogar original. El pecado no es la desobediencia, el pecado es olvidar que perteneces.
Esta reinterpretación es importante para recordar:
  • El lenguaje es útil para comunicarnos en el día a día en el mundo. Pero... no podemos olvidar que un concepto es sólo "una mitad"; "un opuesto" de un fenómeno. Los amigos nacen en oposición a los enemigos y lo bonito en oposición a lo feo. Frío o calor, o día y noche no son opuestos sino partes de un fenómeno gradual. La percepción de frío o calor son incluso subjetivos y pueden variar mucho de acuerdo a la persona. 
  • El lenguaje es útil, pero el lenguaje no es un reflejo de la realidad última. Tal como "el mapa no es el territorio" (Alfred Korzybski)
  • Los límites del lenguaje que crea realidad desde la separación, los opuestos y la fragmentación. 
  • La Realidad y la verdad última están más allá de los opuestos, del lenguaje, más allá de las palabras, habitan en lo indescriptible e ilimitado: en el Gran Misterio
En la Magia de Sanación Elemental: aceptaremos los límites del lenguaje:
  • La Divinidad, la Realidad y la verdad última: son el gran Misterio. Podemos vivir en la humildad no saberlo ni entenderlo todo. 
  • Los opuestos son reflejo de una separacion que no es real, pero que es útil para vivir en el mundo.
  • Mis creencias, mi biografía, mis forma de definir, pensar y habitar en el mundo: se transforman en filtros a través de los cuales observo la realidad desde lo que yo soy. "No vemos el mundo como es, vemos el mundo como sómos" (Anaís Nin).
  • Usamos el lenguaje aceptando sus limitaciones y rescatando su potencial para crear nuestra identidad, el mundo personal en el que vivimos y poder dialogar con otros-y-sus-mundos. 
  • Aceptamos que hay muchos mundos en los que habitamos: el mundo de un ateo no es el mismo al de un cristiano o al de un budista. Todos los mundos son válidos si los recorremos en los zapatos del otro. Cada ser humano elige las creencias que su ser necesita. Todos estamos en un viaje espiritual individual-y-colectivo. 
  • Usamos el lenguaje con atención, respeto e intención, recordando siempre que está tejiendo nuestra identidad, nuestro ser y nuestra vida. Sin atención e intención no hay magia. 


Cosechar lo que se siembra

Antes de pensar que te hicieron Magia negra. Pregúntate: ¿Qué deseos, pensamientos e intenciones he enviado a otros y al Universo? A veces l...